miércoles, 24 de agosto de 2011

TITULOS DE PROPIEDAD

Añoranzas del dueño.  A OEBP

Hoy suspiro con la ilusión del que todo espera...
Del que siempre sueña,
En unos días iré a verte y mi melancolía esta triste
 se agota su existencia.
Solo la alegría invade mi corazón.

Anhelo... lo que es mío por derecho...
Pero no por tenencia...
la lejanía me roba los títulos
que cuatro años me dieron.

Añoro... la inocencia de tu mirada,
El titubeo de tu voz... la invitación del arácnido...
La torpeza de tu ser... siempre alerta.
El nerviosismo del interrogatorio.
Pero sobre todo tu genuino interés.

Extraño... los días lluviosos que inventamos,
Los deberes inconclusos... siempre por hacer,
La llamada taciturna que se hizo casi diaria,
Y esas palabras... te quedas ?,
que curioso si sabias siempre la respuesta...
y mas curioso aun si yo lo sabia también...
en el fondo de tantas dudas... la respuesta siempre igual.

Lo recuerdas... porque yo nunca lo olvido.

FIN.
         Riohacha, 2006

lunes, 22 de agosto de 2011

Este mundo no es mio… o por lo menos ya no lo es, no desde que me fui a vivir aventuras comprimidas en hojas de muchos sabores, he caminado demasiados kilómetros en un viaje casi eterno y he dejado rezones y sin razones atrás… y paradójicamente me encontré con paredes desconocidas… con esas cosas y sueños que recuerdo pero que no reconozco como míos…

LA GUERRA HA COMENZADO.

No se a ciencia cierta quien la comenzó,
Si fue mi arrogancia o fue tu rencor.
Talvez fueron remembranzas de una envidia envuelta en inocencia…
O tal vez  ese perdón desgastado que nunca llego…
Ha comenzado y el campo de batalla es aquí y ahora…

Se inicio una mañana solitaria y desconsolada,
En la que me preparaba para partir,
Sin advertir que las tropas lo hacían también,
Fue allí cuando tu odio la desato, y vimos los niños correr.

Mañana maldita… esa que marco el inició de esta batalla de vaivenes…
Que no se puede detener y no porque no haya en mi intención
Sino es más porque tu convicción no te deja,
Esa convicción de algo que solo el tiempo develara.

Le temo a tu rencor no por tu gran fuerza…
Sino por mi gran debilidad, le temo a la posguerra,
A las rabias armadas, a las tristezas que quedaran a mi corazón,
Porque las flechas solo causan dolor físico…
Pero y esas heridas que solo yo puedo ver.

Espero que termine pronto…
Talvez la lejanía lo permita,
Por el momento no puedo retirar mi pelotón…
De pronto algún día veamos el diluvio de perdones sinceros
Que pongan fin a esta estupidez.

Pareciera ya  que la batalla nos ha afectado a todos…

MI DILUVIO PERSONAL.

Existe un cielo de lágrimas,
Que quiero olvidar, pero hay nubes negras,
Que no me dejan descansar, me ahogan
Ya no se si soy o estoy.

En ocasiones quiero salir corriendo
Y perderme… ocultarme
Que el mar de lamentos
Que me persigue, pase de largo
Dejándome atrás con mi soledad.

Tal vez un día ya  no piense en esto mas
Pero hasta el momento el infinito
Se ha encogido para darme valor…
Un valor desnutrido y engañado.

Quizás después de mi diluvio personal
Te consagre ángel cristalino y transparente
Y con un adiós eterno te guarde en el cajón de mis recuerdos,
Y ya no te piense más